Éste espacio está dedicado a uno de los autores más destacados de la literatura salteña. Es importante saber de tal rica trayectoria y de su admirable visión que reflejan sus escritos

jueves, 30 de agosto de 2007

Desde La Selva

Los bueyes de la tarde recorren los caminos
mientras viene la brisa tendiéndose en el verde del estío
Y mi cuerpo se llena de rumores, y aquí en la selva canto
pra los grandes árboles juntadores de pájaros.

¿Hasta cuándo mis ojos podrán mirarte, ho tierra?
¿Los cedros y los hombres vivirán conmigo, junto a las eternas
costumbres primitivas y al laborar obrero
bajo el violento clima del trópico sediento?

Pues sólo desde el campo, desde el linde en que nacen las comarcas del fruto,
ha de nutrirse la libertad perfecta del futuro.
Entonces, ya. ¿qué viejas espesuras caerán en mis pupilas
en el hondo color de despedidas?

Porque el musgo que cubre las cortezas nos habla de crepúsculos muertos,
y nosotros nos sentimos iguales a la rosa y al labriego;
iguales en las mismas soledades señaladas de frondas y de sendas,
y en esos mismos cielos ilustrados de estrellas.

¿qué noches llegarán hasta mi vida?
¿qué espigas sufrirán con las flechas del sol en mediodia?
Hoy todo me pregunta del largo aprendezaje del verano,
de los helechos simples y el indio solitario.

Hoy todo me pregunta. Ahora que la tarde sobre el oeste tiene
la tristeza de siempre,
y crece lentamente desde el paisaje azul
un racimo de nubes dorándose en la luz.

Tartagal (Salta), noviembre de 1943
Raúl Aráoz Anzoátegui
(De "obra poética", Edicines Corregidor, Bs As, 1985)
Reproducido en la publicación cuatrimestral "Cuadernos del Trópico"

martes, 28 de agosto de 2007

Identidad Literal

La especulación gira alrededor de la definición de la cultura local por relación a la nacional (o más bien metropolitana), aquella a la que pertenece cada productor cultural. Sin embargo, al posicionarse de este modo, adopta una actitud crítica, capaz de indagar en las falencias de la "quietud provinciana".
La mirada se agudiza para detectar y denunciar una cultura conservadora a ultranza y reaccionaria en su propuesta. Es por ello que destaca con insistencia los excesos del criollismo y el nativismo que desmadran a las producciones artísticas locales: "La poesía del norte se había detenido con demasiada fruición en "pintoresquismos" que no reservaban otro mensaje que el de su minúscula intrascendencia". Esta estética perimida responde a las peculiaridades del "patrimonio" local, afirmado en "un cúmulo de tradiciones caducas, sustentadas con fervor meditarráneo", las que impiden las transformaciones que exige la historia.
Para el escritor se trata, más bien, de pensar cada cultura en sus "contradicciones internas'', de proponer alternativas que permitan a la vez que participar con claridad de perspectivas en el espacio nacional, comprender más acabadamente las peculiaridades de lo que considera es el resultado de la convergencia de dos fuerzas poderosas: la de la cultura hispánica, que queda claramente perfilada como la más auténtica pertenencia del "patrimonio" local, y la huella, por mucho tiempo ignorada pero cada vez más evidente, de la ascendencia indígena.

Biografia




El camino que un joven como él tenía por delante en la Salta de los años de 1940 no parecía destinado –por provinciana lógica- a desembocar sólo en una vocación literaria sino en un modo humano de ser que luce en Aráoz tanto como aquélla. Segundo hijo de una familia con cuatro, Aráoz comenzó a escribir a los 13 y a editar a los 17 años en las páginas literarias de "El Pueblo" y "El Intransigente".Ser hijo de un prominente dirigente político, el último del partido conservador que ocupó la gobernación de Salta, era un dato que marcaba otros derroteros más frívolos o más rentables."Escribí desde chico y me animé a publicar hacia el final de mis estudios secundarios en Salta. Lo primero fue un relato inspirado en Río Blanco, donde pasaba mis vacaciones de verano. Su padre había publicado por entonces una media docena de libros con relatos, ensayos históricos y discursos políticos.
Raúl Aráoz Anzoátegui ha ocupado diversos cargos en ámbitos culturales, en Salta y Buenos Aires adonde vivió varios años. Su actuación fue vastísima.
En su provincia natal, entre otras actividades, fue Director de Turismo y Cultura de la Provincia, subdirector del diario El Tribuno, director del diario Norte, editorialista del diario El Intransigente; en 1957 designado Director de LRA 4 Radio Nacional, filial Salta. Fue delegado del Fondo Nacional de las Artes en Salta.
Ha integrado numerosos jurados literarios provinciales y regionales. Realizó también actividades editoriales en su propia imprenta: Ediciones Limache.
Recibió importantes premios y distinciones por su labor literaria. Ha sido traducido al inglés y al portugués.
En diversas oportunidades participó en Buenos Aires de importantes Jornadas de escritores, organizadas por la Secretaría de Cultura de la Nación.
En 1983 fue designado Director de ATC Televisora Color, Canal 7, Buenos Aires. Renunció a este cargo en 1986.
Miembro del Jurado para el Premio Nacional Ricardo Rojas, 1985, de la Secretaría de Cultura de la Nación, junto a reconocidas figuras literarias nacionales. En 1986 miembro del Jurado para el Premio Regional de la Secretaría de Cultura de la Nación (período 1981-84), acompañado también por importantes personalidades.
En 1987 da una conferencia en la Academia Argentina de Letras en el acto de homenaje a Juan Carlos Dávalos, en el centenario de su muerte.
Desde 1988 es miembro correspondiente de la Academia Argentina de Letras.
El poeta estuvo casado 55 años con doña Renée Reyes. Siempre juntos, viajaron por el mundo; se los veía en actos culturales, caminando las calles de la ciudad o en el café, hasta 2000 cuando ella muere llenando de congoja a cuantos la habíamos tratado.
Su solariega casa de Limache, "la casa del poeta y de la Renée", siempre hospitalaria, es visitada por importantes figuras de las artes.
Reúne en cálido ambiente a escritores y amigos; su palabra señera es escuchada y respetada por los escritores noveles. Dice Aráoz Anzoátegui: "es el hombre de letras, quien debe iniciar el diálogo entre sus semejantes; y este diálogo estará, en principio, en su misma creación, en lo que ello signifique como testimonio de vida."
El escritor tiene siempre a flor de labios interesantes anécdotas, ya familiares o recabadas de tantos años de vida fecunda y de sus "mocedades", de cuando con otros poetas recorrían noctámbulos las calles de Salta. De algunas de ellas deja constancia en su libro Por el ojo de la cerradura; "desandar años y volver a recorrerlos", como él mismo lo expresa en el libro citado.
Raúl Aráoz Anzoátegui dedicó hermosas páginas a su padre, don Ernesto M. Aráoz (1891-1971), singular escritor autor, entre otros títulos, del libro El diablito del cabildo;
En 1971 el autor reúne en "Tres ensayos de la realidad'', textos que dan cuenta de algunas "coincidentes preocupaciones" puestas en texto "por un escritor del interior del país en procura de transferir su experiencia a través de una visión proyectada a un programa más amplio", según manifiesta en el prólogo a esa edición.
En un conjunto de tres ensayos, todos ellos de la década del '60, el ejercicio reflexivo gira alrededor de las difíciles relaciones entre la cultura del interior y la metropolitana ("Los escritores argentinos y la incomunicación"), la cultura popular de base hispánica e indígena en su estilización literaria ("La poesía de proyección folklórica") y las peculiaridades de la cultura local diseñada contrastivamente con la capitalina ("Salta: el hombre y su querencia"). Es esta línea la que da unidad al conjunto de ensayos reunidos en la primera parte de la publicación del '99 y cuya definición pasa por una concepción crítica de la cultura nacional.

Generación del 40 "La Carpa"

Perteneció a la afamada camada de los poetas de la Generación del 40, de la que tomaban parte con sus inquietudes literarias: Juan Carlos Dávalos, Manuel J. Castilla, Julio Díaz Villalba, Raúl Aráoz Anzoátegui, César Fermín Perdiguero, Federico Gauffín, Antonio Nella Castro, José Hernán Figueroa Aráoz, Juan José Coll, José Juan Botelli , José Ríos, Antonio Vilariño, María Angélica de la Paz Lezcano, Clara Saravia Linares de Arias y Emma Solá de Solá, Antonio Nella Castro, entre tantos otros.
A fines de 1944, se incorporó en un movimiento literario más importantes del país que giró bajo la denominación de “La Carpa” integradas por enaltecidas figuras del arte de escribir vinculadas a Tucumán, Santiago del Estero, tales como Raúl Galán, Manuel J. Castilla, Nicandro Pereyra, Víctor Massuh, Sara San Martín, María Adela Agudo y Julio Ardiles Gray. Según Luchín Andolfi el Barba Castila definía así a "La Carpa": “El grupo se había formado con la idea de defender al Norte, a la tierra. Cantar todo aquello que había sido manoseado por los malos folkloristas. Luego, algunos siguieron por ese camino y otros tomaron otro tipo de lirismo”.
Cuando nació “La Carpa” existían otros movimientos en diferentes puntos del país, tales como: “El Sauce”, en Paraná; mientras que en Bueno Aires figuraban, entre otros:”Vértice”, “Canto”, “Cosmorama” y “Sed”. Al desaparecer "La Carpa" en Jujuy se formó "Tarja". Con posterioridad al grupo de los intelectuales salteños se incorporaron Gustavo Leguizamón, “El Cuchi” y Juan José Botelli.